El futuro energético de Colombia luce prometedor gracias a los recientes descubrimientos de gas

Pese al potencial del país para aumentar la producción de petróleo, el sector del gas y el petróleo de Colombia se enfrenta a retos derivados de la disminución de las inversiones y de la apuesta del presidente Petro por las energías renovables.

A pesar de su importante potencial, la industria del petróleo y el gas de Colombia ha sufrido diversos altibajos debido a los trastornos políticos, el interés internacional variable y otros factores determinantes.

Con unas perspectivas políticas más estables para los próximos años, Colombia espera volver a poner en marcha su producción de petróleo, pero aún no se sabe con certeza si el país sudamericano logrará este objetivo.

Además, el presidente socialista Gustavo Petro pretende descarbonizar la economía del país en el marco de una transición verde, lo que hace que las perspectivas sean más inciertas.

A finales de 2023, a pesar de los elevados precios de las materias primas y de la producción de petróleo, el futuro de la industria petrolera y gas colombiana estaba rodeado de incertidumbre.

Un informe de Bnamericas mostraba que el número de plataformas había disminuido hasta la cifra más baja desde principios de 2021, durante la pandemia de Covid.

Mientras tanto, se esperaba que las inversiones en exploración del sector privado cayeran un 33% en 2023, hasta unos 300 millones de dólares.

Los menores niveles de inversión se achacaron a la retórica antipetrolera del presidente Petro, que habló de un futuro basado en las energías renovables.

Descubrimientos en el mar Caribe colombiano

A pesar de los claros desafíos, Colombia revitalizó sus actividades en alta mar, apoyada por varios descubrimientos que trajeron nuevas inversiones. Ecopetrol, Petrobras, Chevron y Shell pretenden operar en Colombia en 2024.

Sin embargo, no hubo nuevas rondas de concesión de licencias y no se espera ninguna bajo el mandato de Petro, que se aferra a sus planes para una transición verde, incluso a costa de nuevos ingresos petroleros.

Recientemente, en febrero, la empresa estatal Ecopetrol anunció el descubrimiento de dos acumulaciones de gas natural en su pozo Orca Norte-1, en alta mar.

Un comunicado de Ecopetrol decía del descubrimiento: «Orca Norte-1 es el primer pozo en aguas profundas operado 100% por Ecopetrol… con uno de los mejores desempeños operacionales de los pozos [perforados] en el [mar] Caribe colombiano».

La compañía agregó que se obtuvo también importante información del subsuelo tanto en el objetivo de delimitación como en nuevos intervalos de interés exploratorio encontrados. Este es uno de los recientes descubrimientos de gas en la costa norte de Colombia.

Aunque los recientes descubrimientos ofrecen optimismo, Colombia podría enfrentarse a una escasez de gas en la segunda mitad de esta década, ya que su producción de gas natural disminuye a medida que maduran los yacimientos terrestres operativos.

En la actualidad, la demanda media de gas de Colombia ronda los 960 millones de pies cúbicos diarios (MMpcd), que se ha mantenido estable en los últimos seis años. Esta cifra es inferior a su tasa de producción de 1.050 MMpcd.

Sin embargo, a medida que aumente la demanda y se agoten las reservas de gas del país, es probable que Colombia pase a depender de las importaciones de gas para satisfacer sus necesidades.

En la actualidad, Colombia sólo depende de tres provincias terrestres (Llanos, Bajo Magdalena y Valle Medio del Magdalena) para satisfacer el 85% de su demanda de gas.

La mayoría de los yacimientos de estas regiones están maduros y experimentan una tasa de declive de entre el 5% y el 11%.

Aunque hay esperanzas en el desarrollo de los recientes descubrimientos en alta mar – Gorgon, Uchuva y Glaucus, no es probable que estén operativos hasta la década de 2030, lo que significa que será un periodo de transición difícil.

No obstante, una vez en funcionamiento, la producción de gas será probablemente superior a los niveles actuales.

Mientras tanto, Ecopetrol atraviesa dificultades, ya que en el cuarto trimestre de 2023 obtuvo un beneficio neto de poco más de 1.070 millones de dólares, un 38% menos que el año anterior.

Esto se debió en gran medida al reducido precio de mercado del crudo, que bajó 17 dólares el barril. No obstante, Ecopetrol planea invertir hasta 6.800 millones de dólares en 2024 «para mantener los niveles históricos de ejecución que alcanzamos en 2023, con énfasis en la transición energética», según el presidente ejecutivo de la compañía, Ricardo Roa.

Ecopetrol experimentó en 2023 su mayor producción en ocho años, con una producción promedio de 737.000 barriles equivalentes de petróleo por día, que fue 3,8% superior a la de2022.

Este éxito se debió en gran medida a los buenos índices de producción de su participación en la Cuenca Pérmica de Estados Unidos. Las refinerías de la compañía también alcanzaron la tasa de procesamiento más alta de su historia, con 420.000 bpd.

Las reservas de Ecopetrol se situaban en torno a los 1.880 millones de barriles en 2023, lo que supone un descenso respecto a los 2.070 millones de barriles de finales de 2022, lo que equivale a unos 7,6 años de producción restante.

La limitada vida útil de sus reservas actuales demuestra la necesidad de invertir en actividades de exploración si la empresa espera seguir produciendo petróleo y gas en las próximas décadas, como es probable.

Aunque Ecopetrol está invirtiendo en operaciones de energía alternativa, es poco probable que Colombia pueda sustituir los combustibles fósiles por alternativas renovables al ritmo necesario para satisfacer la demanda, aunque se están dando pasos positivos hacia una transición verde en todo el país.

Colombia sigue rodeada de incertidumbre energética

El futuro de la industria petrolera y de gas colombiana sigue rodeado de incertidumbre, ya que experimenta altibajos.

Los recientes descubrimientos han atraído una mayor inversión en el sector y podrían ayudar a aumentar la producción de Ecopetrol en los próximos años.

Sin embargo, el objetivo del presidente Petro de una transición ecológica y la oposición a nuevas licencias petrolíferas han impedido nuevas actividades de exploración y podrían significar que gran parte del petróleo de Colombia se quede bajo tierra mientras el país desarrolla su sector de energías renovables.

La cuestión es si esto se logrará con la rapidez suficiente para evitar la escasez de energía que podría surgir en la segunda mitad de la década.

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